Partíamos de una distribución muy compartimentada, con estancias independientes y una circulación que restaba superficie a la zona principal.
Reorganizamos la vivienda para dar más peso al salón-comedor y reducir los espacios de paso. Cocina, dormitorio y baño se ordenaron de forma más precisa, buscando una planta más clara.
Antes de la obra, la vivienda se dividía en salón, dormitorio, cocina, distribuidor, vestíbulo y baño. Tras la reforma, la distribución queda resuelta con salón-comedor, cocina, dormitorio y baño.
El resultado es una vivienda de 47,70 m² útiles mejor aprovechada, con una relación más directa entre las estancias.